Foto Portada: Archivo Ange Eyzaguirre
Se acerca fin de año, y eso significa que esas fiestas a las que nos invitaron con meses de anticipación se acercan a toda velocidad. Y justamente porque pensamos que “faltaba mucho todavía”, dejamos para el último momento algo que parecía muy lejano: ¿qué me voy a poner?
Y no es necesariamente por falta de organización, sino que a la mayoría les cuesta entusiasmarse con la idea de gastar una cantidad importante en una prenda que probablemente usarán una o dos veces y después quedará guardada junto al resto de los vestidos de fiesta de 2025, 2024, 2023…
Pero, ¿existe alguna forma de salir de este círculo vicioso?
La respuesta es sí. En los últimos años han aparecido distintas marcas que entendieron que no todas las prendas de fiesta tienen que terminar siendo una inversión permanente. Algunas se especializan en el arriendo de vestidos, mientras otras proponen piezas que, por su diseño y versatilidad, pueden acompañarnos en más de una ocasión.
Y lo interesante es que no estamos hablando de aquellas antiguas bodegas llenas de vestidos de fiesta donde había que revisar cientos de opciones hasta encontrar algo que funcionara. Acá la gracia está precisamente en la curaduría: cada marca tiene una propuesta distinta, con estilos, siluetas y formas de entender una ocasión especial.
Chic Dress Project
¿Es necesario comprarse algo nuevo para sentirse especial? Para Chic Dress Project, la respuesta es un rotundo no. Ya que la marca permite justamente acceder a prendas especiales sin tener que comprarlas, como una forma de experimentar con la moda y, al mismo tiempo, consumir de manera más consciente. Todo esto sin sacrificar la variedad ni la calidad.
Su selección está pensada para distintas ocasiones, desde matrimonios y graduaciones hasta galas, matrimonios civiles, fiestas y eventos de noche. Pero más allá de encontrar un vestido que se vea bien, en Chic Dress Project ponen especial atención en el calce y la comodidad. “Un vestido puede ser espectacular, pero si no te permite moverte, bailar o disfrutar tranquila durante varias horas, probablemente no sea la elección correcta”.
Si la idea es apostar por algo más clásico y dejar que los accesorios hagan el trabajo, desde Chic Dress Project recomiendan un vestido negro de silueta simple y elegante.
Ahora, si el arriendo también puede ser una buena excusa para salir de la zona de confort, su recomendación es aprovecharlo y probar con colores más potentes o detalles como mostacillas, lentejuelas, rosetones, cambios de textura o elementos asimétricos.
Chic Dress Project atiende por cita previa (a través de su sitio web) en Estoril 50, Las Condes, Santiago, y el edificio cuenta con estacionamiento y puedes ir con acompañante.
Astra Magnolia
Astra Magnolia es una marca chilena que trabaja con vestidos y prendas elegantes y que pone especial atención en esos detalles que a veces quedan en segundo plano cuando hablamos de ropa de fiesta. “Siempre nos fijamos en que los vestidos no solo cumplan con ser formales, sino también que sean cómodos, de modo que cuando las personas los usen no se sientan disfrazadas”, explican.
Eso también se refleja en las recomendaciones que dan al momento de elegir qué ponerse, que van más allá de cómo queremos que se vea el look en nuestras redes sociales. “Siempre hay que considerar el tipo de evento, cuánto vas a caminar, cuánto rato vas a estar de pie, si vas a bailar”. Una mirada bastante práctica si pensamos que, después de todo, un vestido para una ocasión especial tiene que acompañarnos durante varias horas y no convertirse en algo de lo que estemos pendientes toda la noche.
Otra de las cosas que destaca de su catálogo es que la mayoría de sus vestidos pueden utilizarse de distintas formas y que también cuentan con conjuntos que pueden llevarse por separado, lo que permite personalizar aún más el look. Además los envíos llegan en menos de 48 hrs, si son dentro de la Región Metropolitana y 3 días en el resto de las regiones.
Si buscas una opción que sirva para más de una ocasión, Astra Magnolia recomienda el vestido Isis. Está disponible en varios colores y puede funcionar tanto para un evento muy elegante como para uno más casual con pequeños cambios en los accesorios.
Ahora, si lo que buscas es destacar, el vestido Nolia tiene un estampado tipo sepia más jugado y se puede usar de distintas maneras, dependiendo de cómo te sientas más cómoda: strapless, amarrado al cuello o incluso convirtiendo el mismo amarre en una especie de collar.
Guapa Carlota
Un clóset colaborativo, así se define Guapa Carlota, una tienda que reúne prendas para momentos especiales sin “pagar el precio de estreno ni acumular ropa que usarás solo una vez”.
La propuesta funciona a través de una comunidad de economía circular, donde las personas pueden poner en arriendo prendas que ya tienen en su clóset y así rentabilizarlas. Eso sí, antes de llegar a la tienda, todas pasan por una curaduría que se preocupa de que estén en buenas condiciones y tengan algo especial. De hecho, en Guapa Carlota describen a su clienta como “la invitada que no quiere repetir look ni gastar una fortuna”.
Por eso, antes de comprar una prenda para una ocasión especial, recomiendan preguntarse si realmente tendrá un lugar en nuestro clóset después del evento o si se trata de una compra impulsiva que sabemos que usaremos una sola vez. “Y en ese caso, arrendar es mejor que comprar”. Una pregunta bastante sensata si consideramos la cantidad de vestidos que terminan ocupando espacio durante años para, con suerte, volver a ver la luz en alguna fiesta temática.
Si buscas un clásico, su recomendación es el vestido Midi de la marca española The Are. Tiene un escote asimétrico, corte midi y recto, además de un lazo al cuello que le da un detalle distinto. Es de esas prendas que pueden cambiar completamente dependiendo de cómo la acompañemos: funciona tanto para un matrimonio de día como para una fiesta de noche.
Ahora, si quieres que el vestido sea el que se lleve todas las miradas, está el Camila, también de The Are. Es de estilo lencero en tonos verde y azul, con estampado floral, capas de gasa y vuelos asimétricos que se mueven con el cuerpo. Además, ya no está disponible en la tienda de la marca, por lo que arrendarlo en Guapa Carlota es prácticamente la única forma de usarlo.
Guapa Carlota cuenta con un showroom en Presidente Riesco 3016, Las Condes, Santiago (Lunes: 10:00 a 18:00 hrs.; Martes a Viernes: 11:30 a 19:30 hrs.; Sábado: 11:00 a 15:00 hr.), y puedes agendar cita en su sitio web.
B-Dress
Entrar a B-Dress es como tener un clóset bastante más grande del que probablemente podríamos tener en nuestra casa. “Muchas clientas nos dicen que se siente casi como venir a probarse vestidos entre amigas”. Su selección reúne marcas internacionales, diseños que todavía no han llegado a Chile y vestidos más atemporales, con opciones tanto para niñas como para personas mayores.
Y como en el arriendo muchas veces cada vestido existe como una sola pieza, hay un desafío adicional: “para nosotras es importante que un mismo diseño pueda estar disponible para distintos tipos de cuerpo”. A eso se suma un proceso especial de mantención de las prendas, que permite revisar constantemente su estado y retirar aquellas que ya no cumplen con los estándares de la marca.
Dato Bazar ED Edit: Una vez al año, B-Dress realiza una venta de bodega con vestidos que han salido de su catálogo, con precios especialmente rebajados. Así que atención a sus redes sociales.
Entre sus recomendaciones está el Marsella Negro, una alternativa elegante y versátil que funciona para matrimonios, graduaciones, galas y otros eventos formales.
Para algo con un poco más de efecto sorpresa está el Adriana, una opción más especial, actual y con personalidad. “Con ese efecto ‘wow’ que buscamos en nuestras piezas”.
Si deseas comprar directamente, su showroom se encuentra en Avenida Nueva Costanera 4177, local 6, Vitacura, y debes hacer cita previa a través de su página web.
Ange Eyzaguirre
Ahora, si arrendar todavía no es lo tuyo, Ange Eyzaguirre puede ser una gran opción. La marca trabaja con un sistema de compra y venta donde puedes encontrar prendas nuevas y de segunda mano, pero también poner a la venta esos vestidos que ya no usas y así volver a sacarles partido. Todas las piezas pasan por una curaduría de la marca, que se encarga de seleccionar qué prendas incorporar.
Y esa preocupación por encontrar una prenda que realmente funcione también está presente en sus diseños. Trabajan considerando distintos tipos de cuerpo, el movimiento de las telas y estampados propios. Además, producen en series pequeñas y confeccionan gran parte de sus prendas en Chile.
Por eso, uno de los consejos que siempre le dan a sus clientas es no fijarse solamente en cómo se ve un vestido, sino también en cómo nos sentimos con él puesto. “Es fundamental que puedas moverte, sentarte, bailar y disfrutar sin estar pendiente del vestido toda la noche”.
Si buscas una prenda que pueda acompañarte en más de una ocasión, el Angela Grafito es una buena alternativa. Es de seda, tiene corte al sesgo y una caída que se adapta al cuerpo. Sus amarras, además, permiten jugar con distintas formas de llevarlo, por lo que los accesorios y el styling pueden cambiar bastante el resultado.
Si, en cambio, la idea es que el vestido tenga un poco más de protagonismo, está el Ophelia Rosé Bloom. Tiene un estampado exclusivo creado por la marca, una parte superior estructurada que define la silueta y una falda de gasa que aporta movimiento. Una opción para llamar la atención sin tener que pasar toda la noche preocupada de si el vestido se movió, se arrugó o hay que volver a acomodarlo.
Además de online puedes encontrar Ange Eyzaguirre en su tienda en Luis Pasteur 6650, Local 1, Vitacura, Santiago y en Casa Costanera (Avenida Nueva costanera 3900. Nivel Planta Baja, Galería Planta Baja, Vitacura, Santiago).
Entre arriendos, prendas de segunda mano y diseños pensados para volver a usarse, hoy hay más alternativas para encontrar algo que realmente tenga sentido para nosotras y para la ocasión. Después de todo, no hay ninguna razón para que el mejor panorama de un vestido sea pasar los próximos cinco años colgado en nuestro clóset.
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