El arte de vestirse como en Copenhague y cómo lograrlo sin salir de Chile

El arte de vestirse como en Copenhague y cómo lograrlo sin salir de Chile

Foto Portada: Jazmín de las Flores

En pocos años, Copenhague pasó de ser una ciudad que pocos tenían en el radar a convertirse en una de las capitales de la moda que más miradas atrae. Cada temporada, los blogs y medios especializados se llenan de fotos de los asistentes a su Fashion Week, pero también de esos transeúntes que solo iban camino al trabajo y terminaron dando cátedra de estilo sin proponérselo.

¿El resultado? Una mezcla de siluetas relajadas, colores inesperados y capas que parecen puestas así como que no lo pensaron mucho (sí lo hicieron). Un estilo que, además de verse bien, tiene mucho sentido en una ciudad de clima cambiante y donde la bicicleta es casi una extensión del cuerpo.

Pero, ¿cómo lograr el estilo Copenhague?

Para la directora creativa y productora de moda Jazmín de las Flores, el Copenhagen style parte de un minimalismo que no le tiene miedo a experimentar. “Se trata de saber combinar, superponer, jugar con las proporciones, incorporar una pieza inesperada o mezclar códigos aparentemente opuestos”.

Y aunque Copenhague quede bastante lejos, no hace falta cruzar el Atlántico para llevar algo de ese espíritu a nuestro clóset. Entre el clima cambiante y las ganas de andar cómodos sin renunciar al estilo, hay más puntos en común con Santiago y Chile de lo que parece.

Por eso, Jazmín seleccionó distintas marcas chilenas para armar un conjunto Copenhague de pies a cabeza, pero adaptado a nuestro propio paisaje y, por supuesto, presupuesto.

Partimos con la marca C. Miller que se ha convertido en una de las marcas favoritas de varias estrellas pop chilenas e internacionales gracias a su manera de combinar la simpleza del minimalismo con un twist inesperado. Para llevarla al estilo Copenhague, Jazmín recomienda apostar por el color: “Incorporar el color es fundamental y el turquesa es uno de los colores en tendencia para esta temporada”.

Tanto en Chile como en Dinamarca, la bicicleta es una gran aliada para esquivar los tacos y olvidarse de buscar estacionamiento. Eso sí, pedalear también tiene sus exigencias a la hora de vestirse: mejor elegir prendas que no terminen enredadas en la cadena. Por eso, los pantalones Amancay de Loraine Holmes calzan perfecto en esta selección. “Además, los pantalones balloon aportan volumen en las piernas, jugando con la proporción de la silueta”, recomienda Jazmín.

Si hay algo que comparten Copenhague y buena parte de Chile es que el clima puede cambiar de opinión en cuestión de minutos: hace un sol que invita a salir en polera y, de pronto, aparece un viento seguido de unas gotas por si faltaba algo. Por eso, conviene tener a mano prendas livianas que puedan cubrirnos cuando el tiempo se pone creativo, como la bomber de Charlie & H. “Permite que sea protagonista dentro de un look, pero también sirve para jugar con más capas si es necesario”.

En Copenhague, hasta los clásicos tienen que tener algo que decir. Y este sombrero de Honra refleja justamente ello. Tejido en fibras naturales, su estructura permite darle personalidad a cualquier look simple. 

La bandana es uno de esos accesorios que quizás no se nos ocurre usar a diario, pero que, con un poco de creatividad, puede transformar los mismos básicos en looks completamente distintos. Jazmín recomienda la bandana de Reverso para sumar capas y darle una vuelta al conjunto. “Amarrada a la cintura es mi forma favorita de usarla”.

Ir de un lugar a otro sin pasar por casa entre medio es parte de la vida en las ciudades grandes. Y aunque las carteras pequeñas se vean preciosas en las fotos, la cosa cambia cuando hay que llevar encima media vida. Por eso, Jazmín recomienda la cartera Avril de Carolina Flores Handmade: tiene un tamaño mediano, ideal para llevar lo necesario sin parecer que vamos de campamento. “Además, es una oportunidad de agregar un pop de color con un clásico verde oliva”.

Para cerrar el look, Jazmín propone un calzado que no es precisamente nórdico, pero que se ha convertido en un must en las calles de Copenhague: las Havaianas. Un clásico brasileño que probablemente todos hemos tenido o visto alguna vez y que, además de ser cómodas, ayudan a equilibrar las capas de ropa con los pies prácticamente al aire. “Las sandalias flip-flop ya son parte del uniforme de la ciudad y representan muy bien ese espíritu relajado que caracteriza su estilo”.

Al final, la gracia del estilo Copenhague es que no hace falta tener un clóset nuevo cada temporada ni convertir los viajes a Dinamarca en una obligación. Sino que basta con aprender a combinar lo que ya tenemos, sumar alguna pieza inesperada y probar nuevas proporciones. Eso y aprender la nueva regla de oro: que todo lo que nos ponemos sea realmente funcional y no solo bonito para las fotos.

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