Guía para saber qué copa usar para cada trago

Guía para saber qué copa usar para cada trago

Foto Portada: Victoria Newman

Moscow Mule, Espresso Martini, Tropical Gin… Cada día aparecen nuevos tragos de moda que parecieran necesitar de tres personas para prepararlos y cuatro recipientes distintos para armarlos. Y, entre tanto ingrediente, hielo y decoración, cada vez entendemos menos para qué sirve cada vaso. Por eso, quisimos investigar qué hay detrás de las distintas copas y por qué su forma, tamaño y material pueden hacer una diferencia al momento de preparar y disfrutar un cóctel.

Porque sí, tener variedad de copas en la casa no es solamente una cuestión estética: cada una tiene sus ventajas. Y como la idea es que puedas preparar tu trago favorito como alguien que sabe lo que está haciendo, en Bazar ED Edit nos dimos una vuelta por Eurohome para seleccionar distintas opciones de SPIEGELAU, marca alemana con más de 500 años de historia en la cristalería, y NACHTMANN, fundada en Baviera en 1834. Con ellas como punto de partida, armamos esta guía para contarte qué caracteriza a cada vaso, por qué importa y cuáles vale la pena sumar a tu bar en casa.

Copa para Vino Tinto

Si alguna vez te preguntaste por qué las copas de vino tinto son tan grandes, no es solamente para que quepa más alcohol. Su tamaño permite que el vino entre en contacto con el aire y libere mejor sus aromas, algo que viene especialmente bien con tintos intensos como el Cabernet Sauvignon. También hay espacio para moverlo un poco antes de tomarlo. Sí, eso que vemos hacer a otras personas y que ahora sabemos que tiene una razón.

Copa para Vino Blanco

Con el vino blanco, la idea es mantener la frescura. Por eso se suele servir en copas más pequeñas que las de tinto: así podemos tomarlo antes de que se entibie y disfrutar mejor sus notas cítricas y herbales, como las del Sauvignon Blanc. En otras palabras, mejor servirse un poco y repetir que llenar la copa hasta arriba y terminar tomando vino a temperatura ambiente.

Copa de tallo para Vermut

El vermut suele servirse en porciones pequeñas, para disfrutar sus notas dulces, amargas y herbales sin apurarse. La copa tiene un tallo —esa parte que usamos para sostenerla sin agarrar el recipiente donde va el líquido— que ayuda a no calentarlo tanto con la mano. Una distinción útil, aunque hasta ahora quizás solo nos preocupaba tener dónde servir el aperitivo.

Copa flauta para Mimosa

La Mimosa es un clásico de los brunch. Para servirla, las copas altas y estrechas —las famosas flautas— ayudan a conservar las burbujas por más tiempo que una copa muy abierta. También permiten verlas subir, que es parte del encanto.

Dato Bazar ED Edit: Agrega el espumante justo antes de servir. Ninguna copa puede hacer mucho si dejamos la botella abierta durante toda la mañana.

Copa balón para Gin Tonic

El Gin Tonic puede llevar gin, tónica, hielo, limón, pepino, romero y todo lo que se nos ocurra probar. Una copa amplia permite que quepa todo sin que parezca que estamos jugando Tetris con los ingredientes. El set de SPIEGELAU tiene líneas verticales que le dan textura al cristal y espacio suficiente para que los botánicos —como el romero o el pepino— puedan aportar sus aromas. No es necesario ponerle media huerta, eso sí: a veces el gin y la tónica hacen bastante bien su trabajo solos.

Vaso largo para Mojito

Entre el ron, la menta, el limón, el azúcar, el hielo y el agua con gas, el Mojito necesita espacio. Por eso se sirve en un vaso alto, conocido como Longdrink, que permite mezclar los ingredientes y completar con soda sin terminar mojando la mesa. Además, su formato deja que se vean las hojas de menta y el hielo, que también hacen su parte en la presentación. Porque preparar un buen trago no debería implicar pasar después un paño por toda la cocina.

Copa Coupette para Daiquiri

La Coupette tiene una boca ancha, una forma redondeada y un tallo. Suena técnico, pero básicamente es esa copa que siempre vemos en las barras. Va bien con el Daiquiri clásico, que se sirve frío y sin hielo dentro de la copa: el trago se enfría antes en la coctelera y llega listo a la mesa. 

Vaso bajo para Whisky on the Rocks

Para el whisky con hielo, un vaso bajo y de boca ancha permite incorporar cubos grandes, que suelen derretirse más lentamente que varios pequeños y diluyen el whisky de a poco. También deja espacio para acercar la nariz y apreciar sus aromas. El modelo Punk Ruby de NACHTMANN se sale del clásico vaso transparente con su tono rojizo. Una forma sencilla de actualizar este clásico de películas sin tener que cambiar el ritual de siempre.

Copa de cóctel para Espresso Martini

La gracia del Espresso Martini está en la espuma que se forma al agitar los ingredientes con hielo en una coctelera y que queda arriba cuando servimos el trago. Esta copa de SPIEGELAU tiene un diseño geométrico que deja la espuma a la vista y le da un poco más de presencia al cóctel. Como se sirve sin hielo, tampoco hay que preocuparse de que los cubos terminen aguando el café.

Vaso longdrink para Tom Collins

El Tom Collins necesita un vaso alto donde quepan el hielo y la bebida con gas. El modelo de SPIEGELAU fue desarrollado junto al bartender alemán Stephan Hinz y también sirve para otros tragos largos, como el Mojito. Si estás empezando a armar tu bar en casa, es una opción versátil para tener a mano. No hace falta comprar un vaso nuevo por cada cóctel que guardamos en Instagram.

Vaso corto para Negroni

Gin, vermut rojo y Campari en partes iguales: el Negroni no necesita demasiados ingredientes para tener carácter. Se sirve en un vaso bajo, con hielo y una rodaja o piel de naranja, que aporta sus propios aromas. El Noblesse Vintage Berry de NACHTMANN tiene un diseño de cristal tallado y un tono berry que le da color al resultado. Viene en un set de dos, por si la idea es preparar uno para ti y otro para quien termine preguntando cómo lo hiciste.

Vaso bajo para Espresso Tonic

El Espresso Tonic se puede preparar sirviendo primero la tónica y añadiendo el café lentamente para que queden dos capas antes de mezclarlas. Un vaso bajo permite ver ese contraste y deja espacio para el hielo. Además, sirve para otros tragos cortos y bebidas frías, así que no hace falta comprar una copa distinta cada vez que aparece una nueva receta que queremos probar. Al final, los vasos más útiles suelen ser los que no necesitan una ocasión especial para salir del mueble.

Al final, no se trata de tener una copa distinta para cada receta ni de convertir la cocina en una barra profesional. Basta con conocer un poco mejor las que tenemos y saber cuándo conviene usar cada una. Así, la próxima vez que alguien pregunte por qué servirse su trago en tal vaso tendremos algo más interesante que responder “porque estaba limpio”.

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