Foto Portada: Shin Li
Hay salidas que parten con un inocente “¿vamos a tomar algo?” y terminan en un grupo de WhatsApp con 27 mensajes, tres opciones descartadas, alguien diciendo “me da lo mismo” y otra persona proponiendo un bar que queda a 50 minutos. Y cuando finalmente llegamos, puede pasar cualquier cosa: no tienen el trago que querías, la mesa está ocupada o a las 12 de la noche ya te están avisando que la cocina cerró y bajando la música como si fueran las tres de la mañana.
Por eso, cada vez tiene más sentido tener un pequeño bar en casa. Así que acá te recomendamos algunos elementos esenciales para armarlo y recibir como corresponde. Y lo mejor es que puedes encontrar todo de una sola vez y en un mismo lugar: Casa Limón.
Hielo: El punto de partida de toda buena barra
Todo buen bar parte por algo bastante poco entretenido, pero absolutamente esencial: el hielo. Una hielera no solo permite tenerlo a mano durante una junta, sino que evita ese clásico desfile de personas hacia el freezer cada vez que alguien necesita un cubo.
Esta hielera rosa de vidrio prensado además cumple una segunda función: quedarse sobre la mesa sin parecer un objeto exclusivamente utilitario. La acompañamos con una cuchara para hielo de acero dorado, porque sacar hielo con la mano después de haber armado todo este bar sería un crimen.
Para que la mesa sobreviva a la noche
Los posavasos pueden parecer un detalle menor hasta que aparece el primer vaso húmedo sobre la mesa de madera que te costó años encontrar. Estos posavasos de cerámica gres en colores ayudan a proteger las superficies y, de paso, suman algo de color al montaje.
Porque una cosa es tener un bar en casa y otra muy distinta es terminar la noche con seis círculos marcados sobre la mesa.
Una coctelera, porque agitar también es parte del espectáculo
Si hay algo que transforma inmediatamente una cocina en bar es una coctelera. Esta rosada y dorada tiene, además, cero intención de pasar desapercibida.
Sirve para preparar clásicos como un daiquiri, margarita o cosmopolitan, pero también para experimentar con distintas combinaciones y descubrir que quizás teníamos más habilidades de bartender de las que pensábamos. O, al menos, que sabemos agitar una coctelera con bastante actitud.
El destapador: pequeño, pero absolutamente imprescindible
Hay objetos que uno no piensa comprar hasta que los necesita desesperadamente. El destapador es uno de ellos.
Porque todos conocemos esa escena: es la 1 de la noche, alguien llegó con unas cervezas, nadie sabe dónde está el destapador y de pronto aparece la idea de pedírselo al vecino, al conserje o, en el peor de los casos, intentar abrir la botella con cualquier objeto metálico que parezca medianamente resistente.
Este destapador con mango perlado evita llegar a ese punto y, además, se ve bastante mejor que ese oxidado que siempre se pierde entremedio de los cubiertos.
Botellas para mostrar lo que merece estar a la vista
Ahora entran los decantadores y botellas de vidrio: sirven para almacenar y presentar distintos licores, además de darle a ese rincón una apariencia mucho más de bar y mucho menos de “botellas que quedaron sobre el refrigerador”.
El decantador recto de 1,2 litros funciona especialmente bien para tener a mano vino u otros líquidos, mientras que la botella cuadrada para whisky tiene ese aire clásico de bar que nos hace sentir en una escena de James Bond. Solo falta el traje.
Y ahora sí: los vasos
Llegamos a la parte importante. Porque no todo se puede servir en el mismo vaso, por mucho que a las 2 de la mañana alguien esté dispuesto a beber espumante en un mug.
La gracia de armar un bar en casa es justamente tener distintos tipos de copas y vasos según lo que vamos a preparar. Para el vino blanco, por ejemplo, están estas copas Invino; para cerveza, las Xtra Beer; y para champagne, las Xtra Champagne.
Para los cócteles aparecen las clásicas copas Martini Timeless, las copas de gin de Performance Gin Optic y los vasos Highball de Riedel, pensados para tragos largos.
También están las copas Optiq de 650 ml, las copas Essential y otras alternativas que permiten armar una cristalería más completa dependiendo de lo que solemos tomar en casa.
La idea no es tener una copa específica para cada bebida existente en el planeta —aunque tampoco vamos a juzgar a quien quiera hacerlo—, sino contar con algunas formas distintas que permitan servir cada preparación como corresponde.
Ahora ya sabes cuáles son los elementos básicos para armar tu propio bar en casa. Solo queda elegir tus licores favoritos y buscar algunas recetas para recrear tus cócteles preferidos. Lo demás es práctica, ganas de probar y rezar un poquito para que tus invitados sepan sostener una copa sin romperla. Porque el verdadero lujo de tener un bar en casa no es convertirse en bartender profesional: es poder decir “¿qué tomamos?” y que la respuesta esté literalmente a tres pasos.
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