Foto Portada: Archivo AB Küpfer
Ahora que llegó la primavera y el verano empieza a asomarse, las terrazas vuelven a reclamar su lugar como escenario oficial de las juntas. El problema es que, después de varios meses de lluvia, frío y abandono, no siempre están en condiciones de recibir visitas. Los sillones quizá no soportan otra temporada de lecturas, esa manta que antes se veía acogedora ahora tiene más pinta de paño para limpiar el piso y, en el peor de los casos, el deck terminó todo manchado o dañado por las lluvias; aun cuando los maestros nos aseguraron cien veces que era a prueba de agua.
La buena noticia es que prepararla para la primavera no requiere necesariamente partir de cero ni clausurarla indefinidamente hasta que se solucione por acto de magia.

Foto: Archivo AB Küpfer (Porcelanato Tribeca Wood Greenwich)
¿Nuestra recomendación? Pensar la terraza como una receta.
Partir por la base, sumar los ingredientes que hacen habitable el espacio y terminar con esos condimentos que hacen que todo tenga sazón y sentido. Así que aqui van algunas formas de cómo arreglar una pequeña terraza en primavera.
Comencemos con el piso
Antes de pensar en plantas, lámparas o dónde nos gustaría poner la copa de vino, hay que mirar hacia abajo. Lo primero es contar con un piso capaz de soportar los cambios del tiempo —que no son pocos— del clima chileno. Para eso está el Deck WPC Antique / Latte de AB Kupfer, que permite elegir entre sus dos caras —Antique o Latte— según el acabado que se quiera conseguir. Ideal para quienes cambian de parecer hasta el último momento.
Mezclar con el revestimiento
El segundo ingrediente esencial son los muros, que deberían conversar con la textura cálida del piso. Por eso, recomendamos el Revestimiento de Muro Legacy Asa Maple, que aporta una apariencia maderada y está pensado para fachadas, terrazas cubiertas, cielos exteriores y muros perimetrales. También resiste la humedad y la radiación solar, y no necesita barniz ni sellos adicionales. Mientras más simple, mejor.
Hay otro detalle en el que no siempre pensamos y que puede ahorrarnos problemas con los vecinos y, eventualmente, una que otra multa. Si uno de los muros colinda con otro departamento, puede ser buena idea incorporar un revestimiento que también ayude a amortiguar el ruido. En ese caso, el Pure Acoustic Curving combina madera flexible con propiedades acústicas y, de paso, conversa bien con el resto de los materiales. Su diseño permite instalarlo incluso en superficies curvas, por si la terraza decidió complicarnos un poco más la receta.
Agregar ingredientes como las sillas
Aquí no hay mucho misterio: una terraza puede tener el piso más bonito del mundo, pero si nadie quiere sentarse, estamos ante una instalación artística. La Reposera Simple de Grava Design está hecha a mano en Chile y es resistente a los rayos UV y al agua. Ahora, si eres más sociable o se corre la voz de esa junta el Sofá de tres cuerpos Estocolmo de bCasual es una buena opción para convertir la terraza en un verdadero living exterior.
Incluímos algo verde con maceteros
Una terraza sin plantas siempre parece estar esperando algo. El Macetero Guayacán de Negraypunto, de cerámica de gres negra y hecho a mano en Chile, suma volumen y altura gracias a su forma curva. Otra opción es el Macetero Litre Gris Acero de Tienda Chagual, de cerámica esmaltada y acabado mate metalizado.
A continuación, algo indispensable: la mesa
Y para quienes no saben cuándo parar con las plantas —porque siempre hay espacio para un macetero más— está la Mesa Bakkes de Fatboy Bakkes. La cual cumple doble función: es mesa lateral y también macetero, gracias a un recipiente para plantas que se puede retirar.
Agregamos una capa de textura con una alfombra
Hay detalles que nadie comenta cuando entra a una terraza, pero que, si no están, algo se siente extraño. La alfombra es uno de ellos. No es lo primero que miramos, pero es probablemente lo que hace que el espacio deje de sentirse como un lugar aparte y empiece a funcionar como una extensión de la casa.
La Zuni de Form Design combina líneas negras sobre fondo neutro y puede lavarse con agua, porque una terraza sin migas, tierra ni alguna copa derramada no es terraza. Ahora, si quieres una opción más gráfica, la Varadero negra suma textura y un aire más rústico sin perder el diseño contemporáneo.
Y terminamos con una pizca de color: manta e iluminación
Llegamos al momento más delicado de la receta: agregar color sin sobrepasarse. Y es que no hace falta pintar toda la terraza de amarillo o rosado para anunciar que llegó la primavera (aunque si quieres hacerlo, está todo bien). A veces basta con una pieza —o dos— para que todo lo que venimos armando termine de hacer sentido.
La Manta Vedra de algodón en mostaza de Calma House, mezcla rayas multicolores y sirve para cubrirse cuando cae la tarde y, de paso, evitar que todo termine en esa combinación eterna de beige, madera y verde que reina en los showrooms desde los ochenta.
Y cuando finalmente baja el sol —porque el sunset siempre es un invitado más en una junta de terraza— entra en escena la Lámpara Kaori de Estudio Bruca. Su base de mármol Café Emperador y pantalla de lino ayudan a conectar el deck con los muros de piedra y los tonos naturales del espacio. Es ese último ingrediente que a las seis de la tarde parece completamente prescindible y que incluso terminamos moviendo para hacer espacio, pero que a las once de la noche todos andan buscando porque alguien botó sus llaves al suelo en pleno baile.
Mezclamos todo y listo
La receta para una buena terraza, en realidad, no es tan complicada. Lo importante es que cada ingrediente sea el correcto y se mezcle bien con el resto. Así evitamos terminar con la mitad de los muebles desteñidos por el sol, una alfombra que se comenzó a deshilachar o, peor, un piso inflado por una que otra copa derramada.
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