Hay floreros que parecen hechos para una sola flor y otros que invitan a crear composiciones abundantes. Aunque muchas veces la elección se hace por estética, la forma del recipiente también cumple una función, como ordenar los tallos, definir la silueta del arreglo y poder facilitar que las flores se mantengan en un solo lugar (si eso es lo que buscas).
Abertura estrecha: el aliado del minimalismo
Su cuello angosto mantiene los tallos agrupados de manera natural. Es una de las formas más fáciles de usar y una buena alternativa para quienes prefieren composiciones simples o quieren que una sola flor sea la protagonista.
Abertura media: un clásico que funciona con todo
Es probablemente el formato más versátil, ya que permite que los tallos tengan espacio suficiente para abrirse sin perder estructura, por lo que funciona bien con la mayoría de los ramos comprados en florerías o mercados.
Abertura amplia: el maximalismo empieza aquí
Un florero con abertura más amplia permite que los tallos se distribuyan con mayor libertad, generando composiciones más orgánicas y con volumen. Es una buena opción para flores de cabeza grande o para mezclar distintas especies sin que el arreglo se vea comprimido.
Dato Bazar ED Edit: Como la superficie del agua queda más expuesta al aire, suele evaporarse más rápido. Conviene revisar el nivel de agua con mayor frecuencia, especialmente durante el verano.
Abertura extendida: el arreglo como escultura
Más que sostener un ramo, este tipo de pieza ayuda a construirlo. Su forma baja y extendida permite distribuir cada tallo de manera independiente, creando arreglos más escultóricos donde el espacio vacío o el diseño del florero tienen tanto protagonismo como las flores.
Dato Bazar ED Edit: Muchos de estos floreros se utilizan junto a un kenzan, una base metálica con púas que fija los tallos y permite crear composiciones abiertas sin que las flores se muevan.
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