Fotos: Fran Finat
Imagina esta escena: vas caminando por un sendero y te encuentras de frente con un extenso bosque. Entras, y la humedad pareciera transportarte a otro tiempo. Uno donde los árboles dominaban la tierra y los animales vivían plácidamente entre sus ramas.
De pronto, un estruendo. Uno de los miles de árboles de ese verdoso paisaje pareciera haberse caído a lo lejos. Cansado, luego de cientos de años de estar erguido, vuelve a la tierra oscura que lo vio nacer.
Un momento grandioso, irrepetible, del que solo tú y las hojas de los árboles fueron testigos.
Justamente a eso huele Melinka
Desarrollado por el laboratorio chileno 432, el perfume Melinka se compone del olor de árboles centenarios caídos hace decenas de años en el Archipiélago de las Guaitecas en el Pacífico de la Patagonia.
Una esencia única y distintiva que además lleva musgos, ámbares y resinas recolectados directamente de la selva valdiviana chilena. Todo contenido en una botella de 30 ml., firmada y numerada, con una tapa hecha a mano en madera reciclada de ciprés.
Es decir, irrepetible.
Además 432 tiene en su catálogo otros aromas igualmente únicos como Canelo Negro, inspirado en el canelo chileno, árbol sagrado del pueblo mapuche, y Arrayán Rojo, que incorpora raíces, hojas y flores del árbol nativo.
2 comentarios
Bellezas! Donde se pueden oler?
Una belleza de trabajo, y un muy auspicioso reconocimiento internacional. Aplausosa a la marca y a su equipo